Cuaresma: itinerario de conversión

charla cuaresmal 2017El martes pasado, en el nuevo salón parroquial, nuestro párroco D. Eugenio Hernández impartió una charla cuaresmal que podríamos resumir con el titular de este artículo: “Cuaresma: itinerario de conversión”.

Comenzó D. Eugenio citando el Evangelio del domingo pasado, Jn, 9,1-41, en el que Jesús cura a un ciego de nacimiento enviándole a lavarse a la piscina de Siloé y recordándonos como Él sale a nuestro encuentro… “la comunidad necesita que nos ayudemos unos a otros, a veces uno no sabe y necesita que le invitemos y le ofrezcamos la Palabra del Señor…”

También nos recordó que el agua (como en la piscina de Siloé) es el signo de nuestra resurrección, de nuestra limpieza. Así como sin agua no podemos subsistir, sin la acción del Espíritu Santo tampoco. Tanto el agua como el Espíritu Santo se adecuan a nuestras necesidades. En el caso del Espíritu Santo, por ejemplo, da humildad al orgulloso, paciencia al colérico…

Así pues, toda la Cuaresma es encontrarse con Cristo, para morir con Él y resucitar con Él. Es una invitación a transformar nuestra vida, dar muerte a nuestra debilidad y al pecado y a resucitar con Cristo. “Jesuscristo es la luz del mundo, tenemos que perder la ceguera”.

La fe es descubrir a Jesús a través de ese encuentro personal e íntimo, si no hay ese encuentro la fe no prende.

D. Eugenio nos llamó a confiar en el Señor, a convertirnos, y para seguir ese itinerario de conversión que es la Cuaresma nos ofreció tres instrumentos:

Oración: para abrirnos al señor y entrar en contacto con su Palabra y su bondad y adecuarnos a su voluntad como forma de vida.

Abstinencia: de todo aquello que nos aparta de Dios, no solo de comer carne, sino de practicar el mal, de la rebelión contra Dios y del desprecio por los hermanos.

Ayuno: Para debilitar mi cuerpo, mis deseos, mis pasiones y así poder entrar en contacto con el Señor.

“Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.” Jn, 8,12